Es mucho más tarde de lo usual. El sol se pone y los perros regresan a sus casas. Camino bajo la fronda, apreciándola, viéndola. El suelo cruje: es temporada.
¿Estoy tranquilo o vacío? No tengo tiempo para saberlo. Estoy ocupado escuchando la sinfonía de los árboles, materializada por silbidos y roces, ladridos y voces.