martes, 16 de noviembre de 2021

La chica del parque I

 Nunca llego tarde al parque. Mi banca está siempre vacía. La limpio y me siento. Hoy no fue así. A la distancia se podía apreciar una silueta portadora de un rompevientos verde grisáceo. En cuanto me acerqué me di cuenta que no iba a poder sentarme. Seguí caminando y me senté en mi banca de repuesto. La volteé a ver. ¿Qué tenía de especial? ¿Era acaso su sencillez lo que me cautivó? ¿Su felicidad de poder estar sola con sus perros, sin preocuparse de nada? No lo sé. Empecé a leer, pero de vez en cuando levantaba la cabeza para voltearla a ver, para apreciar su aire. No sé si se dio cuenta, pero parte de mí desea que sí. 

Sus perros eran grandes, lo suficiente como para que la única alternativa sea ir caminando. ¿Me la volveré a encontrar? ¡Que así sea! pues soy incapaz de sacarla de mi cabeza.