viernes, 3 de diciembre de 2021

Hermanos

-¡Mataste a mi hermano!

-¡No, eso no es verdad!

-¡También te  acostaste con mi hermana!

-¡No!

El resto de la obra es inteligible, pero las líneas siguen siendo despachadas con gran emotividad, como si realmente hubieran fallecido sus hermanos.

-¡Ah!

Los tres entran en acuerdo, asienten y voltean a ver a sus guiones. El señor de la banca voltea hacia el cielo, apreciando su color rosa, sus estrellas tímidas. Se prende el alumbrado público. La sombra de mi pluma empieza a aparecer sobre la hoja.