¿Era acaso ese su perro? No, imposible. Yo nunca habré de encontrármela, nunca estaremos en el mismo lugar al mismo tiempo haciendo la misma cosa, a menos que nos sea impuesto.
¡Oh autor mío! ¡Oh mi Unamuno! ¡Escríbeme una buena historia, algo mejor que una simple tragicomedia malhecha!
¿Qué hacer, qué hacer, qué hacer? El pez de lo que menos sabe es del agua, y el personaje de su autor.
¿Era ella? No, imposible. Si lo fuera aquel cruce de ojos no hubiera sido tan vacío, tan desconocido. ¿O es que eso era yo? O tal vez es que ella estaba viendo al otro lado de la calle, a través de mí, pues, a fin de cuentas, ¿qué no son los fantasmas invisibles?
¿Qué hacer, qué hacer, qué hacer? El pez de lo que menos sabe es del agua, y el personaje de su autor.